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09 May
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Comuna

imagen extraída blog Imágenes de Chile del 1900 del Autor.  Miguel Plaza V.

El nombre Colchagua es de origen Mapuche y su voz original era Colchahuala, su significado es el lugar donde anida la Huala, ave sagrada y venerada por este pueblo. Fue habitado originalmente por la tribu de los Chiquillanes, quienes fueron conocidos como los guerreros más feroces de la nación Mapuche, vestían con cueros de guanacos o andaban desnudos. Esta tribu fue conquistada por los Incas en el siglo XV, estableciendo en este valle, el límite sur de su gran imperio. Los Incas introdujeron la agricultura y sistemas de regadío, dando inicio a la historia agrícola del Valle de Colchagua.
Con la conquista de los españoles a mediados del siglo XVI, este valle es entregado como premio y encomienda a doña Inés de Suárez, única mujer que integró la primera expedición del conquistador don Pedro de Valdivia, como premio a su valentía.
Junto con los españoles venía la Orden Católica de los Misioneros Jesuitas, los que tenían la misión de evangelizar a los pueblos indígenas. Estos misioneros introdujeron el cultivo de las viñas, para la producción de vino para celebrar misa, dando inicio a la historia vitivinícola de Colchagua. Luego de incorporar distintas variedades de vinos a inicios del siglo XX se realizan las primeras exportaciones de vino a granel en barriles a Europa desde Colchagua, estableciendo definitivamente el carácter vitivinícola de este valle. Gracias a la inexistencia de la plaga Filoxera en Chile, único país vitivinícola del mundo que no presenta esta plaga, y que fue la que devasto el viñedo Europeo, en este valle se pueden encontrar plantaciones de mas de 100 años de antigüedad, las que producen vinos de categoría mundial, que le han dado el gran prestigio a esta región, y que finalmente lograron que el Valle de Colchagua fuera premiado internacionalmente como la “Mejor Región Vitivinícola del Mundo 2005”, premio que por primera vez en su historia es otorgado a una región vitivinícola de Sudamérica.

El poblamiento de Santa Cruz se remonta al período colonial; durante el siglo XVII aparece como asiento del corregimiento de Colchagua. En el año 1641 aparece un documento firmado por el capitán Don Martín Ruiz de Gamboa, en que la Hacienda de Santa Cruz de Unco pertenecía a Don Francisco Donoso Pajuelo, luego en 1683 pasa a ser propiedad de Don Francisco Javier Gutiérrez (a esta familia pertenecía la imagen de la Virgen del Carmen que hoy se
encuentra en el templo votivo de Maipú).
Santa Cruz estaba dividida en varias estancias: Chomedahue, Barreales, Paniahue, La Patagua y Santa Cruz de Unco. Chomedahue pertenecía a Don José Ramírez, quien posteriormente la cedió por testamento a su esposa Doña María Josefa de Castro y a sus hijos Nicolás, Agustín y Malermo. Barreales en el año 1771 pertenecía a Don Diego Bustamante, posteriormente fue heredada por Doña Ana Barahona, a la vez era administrada por Don Diógenes Barahona. Paniahue entre los años 1669 y 1697, aparece como propiedad de Don Lorenzo Paniagua, posteriormente fue vendida a Doña Margarita Ladrón de Guevara y posteriormente fue ocupada por Don Manuel Ravanal. En el año 1683 La Patagua aparece como propiedad de Don Juan Bautista Valenzuela, quien la recibió, mas tarde pasó a dominio de Don Miguel Valenzuela.
En el año 1826, cuando se creó la Provincia de Colchagua, que en ese entonces estaba formada por las actuales provincias de Talca, Curicó, Colchagua, Cardenal Caro y parte de Cachapoal, tomó el nombre de Santa Cruz de Colchagua.

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Organigrama Municipalidad de Santa Cruz

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Nuestro Alcalde

 

Bajo el lema “Por Santa Cruz, se puede” y con un 69% de las preferencias de votación –cifra histórica a nivel comunal y nacional-, llegó el actual alcalde William Arévalo Cornejo a convertirse en la máxima autoridad de la ciudad.

No obstante a su arrasadora elección, el joven edil –padre de cuatro hijos- comenzó su compromiso y vocación por el servicio social hace varios años, pues ya en el 2001 comienza sus primeros pasos para formar la Fundación Se Puede, cuyo objetivo primordial que lo motivó fue el apoyar a levantar distintos emprendimientos sociales en diferentes sectores de Colchagua, con un trabajo  de voluntariado que contribuyera a terminar con la inequidad imperante en el país, además de comprometer de forma real a los jóvenes y su fortaleza para construir una sociedad más justa y preocupada por las personas.

Arévalo, cursó su Enseñaza Media en el Instituto Politécnico de Santa Cruz, establecimiento educacional donde obtuvo el título de Mecánico Automotriz, para de forma posterior tomar diversas capacitaciones y seminarios que lo llevaron a emprender su propia empresa de mantención de automóviles en la ciudad. Quienes conocen a William, lo califican como un hombre humilde, de espíritu luchador, de alma huasa y muy cercano a la gente y sus necesidades, quien llegó a la alcaldía con el férreo compromiso de profesionalizar y transparentar la labor del municipio, sobre todo en el área administrativa, además de ser un “alcalde en terreno” con toda la energía para desarrollar a la comuna en distintas áreas, como salud, educación, seguridad, turismo, recreación, deporte, la importancia de las mujeres, los jóvenes, niños y los Adultos Mayores.

Junto con lo anterior, el alcalde ha dejado de manifiesto que se integra a desarrollar su labor con un equipo de profesionales que califica como “no políticos”, lo que estima es una gran ventaja, pues son en su gran mayoría jóvenes santacruzanos con quienes según reconoce “compartimos un ideal por hacer cosas, y que dice relación con trabajar por el bien común por sobre el bien personal o de algún sector en particular. Ahora, para guiar un equipo se necesita un líder, que sepa actuar en el momento oportuno y que entienda que es el municipio el que debe acercarse a las personas y no esperar que las personas se acerquen hasta la comodidad del sillón municipal. Un líder con poder de mando, creíble, confiable, trabajador y transparente. Y todo eso puede esperar el santacruzano de mi” concluye William Arévalo.

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